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Jazmin Aguilar y La Jornada Morelos

En el marco del INAHfest, que celebra el 50 aniversario del INAH Morelos, se llevó a cabo un homenaje a la memoria de Adalberto Ríos Szalay, antropólogo, fotógrafo y figura clave en la investigación y conservación del patrimonio cultural en la región. El acto reunió a colegas, investigadores y autoridades locales que destacaron su invaluable legado en el enriquecimiento del acontecer cotidiano, la transformación del paisaje y el reencuentro con espacios que se están perdiendo.

El artista es considerado el documentalista más importante del patrimonio biocultural de México. Fue colaborador de instituciones culturales y científicas, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los consejos nacionales para la Cultura y las Artes, y de Ciencia y Tecnología, y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

Ríos Szalay fue, en palabras de Juan Carlos Valdés Marín, director de la Fototeca Nacional, un hombre extremadamente sensible, reconocido no solo por su labor académica, sino también por su compromiso con la sociedad y su dedicación en la difusión del conocimiento.

Su legado se refleja en numerosos descubrimientos que enriquecieron la comprensión del pasado prehispánico de Morelos, como la excavación de importantes sitios como Xochicalco y Chalcatzingo. Además, Adalberto Ríos Szalay fue un ferviente defensor de la preservación del patrimonio cultural, promoviendo la conservación de monumentos y la educación pública sobre la importancia de estos vestigios históricos, su proyecto «Tres Ríos» fue reconocido en 2023 como Memoria UNESCO México.

«Hablar de Adalberto Ríos es hablar de una persona muy singular, una persona muy inquieta, su trabajo me recuerda a esos fotógrafos del siglo XIX, aquellos fotógrafos viajeros que hacían un registro visual de todo el territorio nacional».

Juan Carlos Valdés Marín.

Durante el homenaje, se destacó su habilidad para integrar métodos multidisciplinarios en la investigación foto arqueológica, lo que permitió avanzar en el entendimiento de la cultura y las tradiciones de los antiguos habitantes de Morelos. Su compromiso con la formación de nuevas generaciones y su pasión por el estudio de la historia cultural fueron reconocidos ampliamente por sus colegas y por la comunidad académica.

«Cierro los ojos y puedo ver a Adalberto caminar con sus dos bastones, sus pantalones de mezclilla y sus botines, con esa vista detallada y periférica como un periscopio».

Frida Mateos.

El evento concluyó con la inauguración de una exposición dedicada a su vida y obra, que incluyó fotografías, documentos y objetos relacionados con sus investigaciones.

«Es lo humano lo que mueve las instituciones, en ese sentido, sin el apoyo que me brindó, no habría llegado a ser director de este Museo, yo soy la prueba de que Adalberto era un gran ser humano».

Rodolfo Cándelas.

El homenaje a Adalberto Ríos Szalay no solo celebró su legado personal, también reafirmó el compromiso del INAH Morelos con la investigación de excelencia y la preservación del patrimonio cultural de México.

«Hay esencias que son más fuertes que las ausencias, esa es la de Adalberto»

Miguel Morayta.

El fotógrafo e hijo del homenajeado, Ernesto Ríos Lanz, apuntó que el archivo fotográfico de su padre es tan extenso que es difícil conocer el número exacto de materiales que lo componen; sin embargo, realizará un trabajo de catalogación que permitirá preservar dicho material, el cual servirá como testimonio histórico y para investigaciones futuras.

“Es un orgullo recibir este legado de imágenes y textos que forman parte del patrimonio morelense. Mi padre ha dejado su huella y su herencia será parte del futuro, porque la fotografía es memoria colectiva”, expresó.

Como fotógrafo y antropólogo visual, Ríos Szalay construyó una amplia trayectoria en la que capturó la dignidad y la riqueza cultural de los pueblos purépechas, nahuas, rarámuris, seris, yaquis, mayas, tzotziles, tzeltales, zapotecas, huaves, mazahuas, kikapús y mixtecas, entre otros.

Su obra se distinguió por su compromiso con la divulgación y revalorización del patrimonio biocultural morelense y de México, la cual ha recorrido más de 50 países y forma parte de las colecciones de instituciones como el Centro INAH Morelos; la Universidad de Riverside, en California; la Casa Benito Juárez de La Habana, Cuba; el Centro de Arte Popular de las Islas Canarias, España; la Unión de Migrantes Michoacanos, en Chicago, y de los centros culturales de Sonora y el Estado de México.

Sus imágenes inspiraron muestras fotográficas, como México en el Patrimonio Mundial, presentada en los museos regionales de Tlaxcala y Querétaro, y en espacios como el campus San Luis Potosí del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Escribió más de 45 libros, publicados en México y Europa, cuyo tema central fue el estudio y la divulgación de la arquitectura, el turismo y el patrimonio cultural material e inmaterial, a través de la fotografía.

El homenaje, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del INAH, fue moderado por el director del Sistema Nacional de Fototecas, Juan Carlos Valdés Marín.

Fotos: Adolfo García Manso