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Fue una tarde memorable incluso antes de los acordes bien acompasados de la banda de Tlayacapan dirigida por Cornelio Santa María. Las palabras de Adalberto Ríos Szalay y Flora Guerrero Goff, convertidas en la más intelectual arenga al periodismo crítico de que se tenga memoria, habían servido ya para calentar, como buen mezcal, el ambiente de fiesta en la celebración por el primer año de La Jornada Morelos.

Fue una reunión de amigos que sirvió para refrendar el compromiso que inició “en los meses previos al 26 de noviembre del 2022, hace un año, el equipo fundador de La Jornada Morelos, un puñado de personas, nos reunimos en cafés, casas, oficinas prestadas y en algunos parques para planear lo que queríamos que fuera un gran diario, porque todos coincidimos y aún estamos de acuerdo que Morelos es un gran Estado”, según recuerda Enrique Balp su director.

Un compromiso que bien define Adalberto Ríos Szalay cuando, frente a colaboradores y amigos del cumpleañero recuerda: “los medios de comunicación nos acribillan, además de los hechos de violencia, con los improperios, ocurrencias y esquirlas de las disputas de quienes ambicionan el poder. Infortunadamente esto es parte del diario acontecer, nadie lo puede negar, pero creo que ha llegado el momento de visualizar la historia no solo con el relato de enfrentamientos, la destrucción y las vidas sacrificadas, sino por las acciones constructivas y trascendentes que nos hacen ser lo que somos”.

A lo largo del último año, La Jornada Morelos ha logrado reunir varias de las mentes más brillantes y críticas que existen en nuestro Estado; todo con un solo objetivo, informar clara, oportuna, pero sobre todo libremente a los ciudadanos morelenses. Para celebrar este fenómeno, quienes han hecho posible este proyecto, conmemoraron los 365 días de ser un medio crítico y responsable que a través de su valioso conocimiento contribuyen a formar una mejor sociedad, en el segundo aire de este medio.

El escenario fue el Centro Cultural Cemanáhuac de la calle Jalisco en la colonia Las Palmas de Cuernavaca en donde poco a poco, el ambiente se fue impregnando de un agradable aroma de conocimiento, crítica y sobre todo de libertad.  Poco minutos después del atardecer el lugar estaba listo, en los muros varios caballetes sostenían doce de las mejores portadas de La Jornada Morelos, una por cada mes transcurrido. 

Una vez reunidos, el intercambio de opiniones entre los asistentes, sobre el significado de contar con un gran diario en Morelos, comenzó a dispersarse en todo en cada rincón. No faltaron los abrazos de reencuentros, saludos de cordialidad y gestos de alegría. 

Como una suerte de largo brindis, las palabras de cinco notabilísimos morelenses infaltables en la narrativa de La Jornada Morelos. Primero, Enrique Balp, el anfitrión hizo el recuento de retos superados para ubicar ya al gran diario en un lugar distintivo en el periodismo del estado y la región.

Aclaración pertinente en un ambiente polarizado como el de Morelos, Balp recordó que la crítica debe ser objetiva fundarse en lo sustantivo y ubicó a la pluralidad como base de la convivencia social y la mejor vía para firmar convicciones y posturas. “Por cierto, en la actualidad estos son principios que el Gobierno no entiende y mucho menos procura o hace todo lo posible por impedir el libre debate, ahora estamos viviendo así en el Estado de Morelos. La Jornada Morelos tiene en sus articulistas su activo principal y su atributo, esta es una ocasión para valorar y destacar la participación de más de 80 plumas distinguidas, que periódicamente publican en este espacio de comunicación”, destacó. 

Con la misma firmeza y beneplácito agradeció el respaldo de La Jornada Nacional, a su directora, Carmen Lira Saade y al Consejo de Administración, y a los de casa, editores, caricaturistas, reporteros y fotógrafos que hacen posible cada edición diaria. Y como homenaje a los lectores y a todo el equipo de periodistas anunció la pronta llegada del diario en páginas impresas y la apertura con las mismas bases de pluralidad y crítica de un espacio relevante para analizar los “compromisos por Morelos” de cara a las elecciones de 2024, por lo que convocó a los articulistas a sumarse para que, mediante su contribución los ciudadanos puedan ampliar su conocimiento en torno al tema. 

Tocó entonces el turno a Adalberto Ríos Szalay, regaló a los asistentes palabras siempre sabias. Citó a Manuel Buendía: “Rigurosamente, el periodismo “es un género literario que no cede en rango a cualquier otro. No se trata de adornos o encajes prendidos del aire con alfileres, sino de un producto del talento y la cultura que requiere una base sustentante”.

Y luego destacó: “No debe ser fácil, nunca lo ha sido, mantener circulando una publicación, pero resulta que actualmente se suman, día con día, nuevas circunstancias que la tornan aún más compleja. Quién hubiera imaginado que los periódicos fueran decreciendo en tamaño y en páginas, algunos hasta desaparecer, que la cibernética concediera patentes de corso para que se puedan divulgar mensajes, sin haber cultivado el oficio, que apareciera una práctica desinformativa impune llamada fake news o que surgieran aduladores que quizás, en su único acto de honradez, se autonombran molécula, reconociendo su pequeñez”

Aseguró que el problema no está tanto en “la temida desaparición del papel, sino en la agonía de la lectura y de la escritura, minimizada a constreñidas frases, no por la admirable práctica de la síntesis, sino por la reducción del lenguaje y por ende de la inteligencia”.

Por eso, abrazó los que llamó “ejercicios de innovación y creación en la comunicación dentro de nuestra comunidad, por ser nutrientes de la vida en sociedad, pues un buen diario informa, ubica y propone datos, hechos y acciones para que sus lectores adopten opiniones”, pues “el gran reto es lograr una sociedad pensante, deseosa de leer y de informarse”.

Después vino un resumen impecable del gran pensamiento en el estado, desde Xochicalco a nuestros días con el llamado implícito a rescatar en las páginas de La Jornada Morelos a unir a través de la cultura lo que la política y la economía separan. “Escuchar, examinar y cuestionar a quienes plasman su pensamiento escrito estimula el nivel de apreciación de nuestras circunstancias y posibilidades. Las plumas reunidas en esta Jornada convocan, involucran e interactúan en favor de la identidad de esta comunidad, dado que la identidad no es un refugio de nostalgias, sino un fenómeno dinámico que se construye a diario”, aseguró.

Flora Guerrero, ícono del activismo ambiental de Morelos, articulista y amiga de la casa, mencionó que esta nueva Jornada Morelos, retomó la lucha activista que tuvo en sus orígenes hace 20 años y agradeció a Enrique Balp por el impulso que ha dado a este proyecto. “Esta Jornada es un espacio donde todos los que colaboramos y escribimos somos luchadores sociales, lo que decimos ahí sería imposible que en otros medios de comunicación tuviéramos la libertad de expresarnos”, comentó. Flora describió este espacio periodístico como una tribuna cultural, social, género y derechos humanos, entre otros. Y remató, quienes participan en La Jornada Morelos están creando conciencia en la ciudadanía.

Siempre desenfadado y aficionado a romper los protocolos, el cineasta y documentalista, Óscar Menéndez, se paró tras el podio para también reconocer el esfuerzo y los resultados de La Jornada Morelos en su primer año. Reconoció el ejercicio periodístico de apertura, crítica y búsqueda de la justicia que se percibe en cada edición del periódico y recordó que la mayor parte de los asistentes al festejo comparten una amistad de más de treinta años.

Fue cuando entró la banda, decenas de músicos caminaron frente a todos tocando Las Mañanitas en el arreglo de la banda de Tlayacapan que los acompañó hasta el jardín donde siguieron tocando por horas. Hasta unos danzones se reventaron para el baile. Cornelio Santa María, aún vivos los acordes, gritaba “larga vida a La Jornada Morelos”, y presumía ser parte de la casa, esa del pensamiento, la pluralidad, la critica y el gran periodismo. No se equivocó, era un festejo en la familia más intelectual de Morelos, y eso es de celebrarse.

Además de los colaboradores de La Jornada Morelos, en esta celebración se dieron cita más de doscientas personas, entre las que destacaron creadores artísticos, presidentes municipales, políticos, candidatos a diversos cargos de elección popular, patrocinadores, los anfitriones del Centro Cultural Cemanáhuac y, desde luego, numerosos lectores.