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Con trazos e ideas capaces de convertir la rigidez del concreto en ligeras alas y pabellones de rayos cósmicos, el arquitecto Félix Candela dejó su huella a lo largo del paisaje morelense. Nació en Madrid en 1910 y, a lo largo de 87 años, radicó en tres países, obteniendo la misma cantidad de nacionalidades: española, estadounidense y mexicana. A lo largo de su vida realizó proyectos tan icónicos como el Palacio de los Deportes en la CDMX, el restaurante del Casino de la Selva en Cuernavaca, y el Oceanográfico, en Valencia, España.

Llegó a México el 13 de junio de 1939, después de haber participado en la guerra civil española y de haber pasado un tiempo en Francia como exiliado de la guerra. Desembarcó en Veracruz y en menos de un mes ya se encontraba trabajando como jefe de obras en Chihuahua. Desde que finalizó la carrera de arquitectura en España, Candela estaba interesado por las estructuras laminares de concreto que empezaban a estar de moda en Alemania y Francia, pero no fue hasta 1949 —diez años después de llegar a nuestro país— que construyó su primer cascarón experimental. De este cascarón, eclosionó la empresa Cubiertas Ala, que Candela fundaría junto con otros dos arquitectos y hermanos mexicanos: Fernando y Raúl Fernández Rangel.

Una de las estructuras más icónicas que Candela y su empresa desarrollaron en Morelos es la cúpula abierta de la parroquia de San Felipe de Jesús en Palmira. Una obra monumental de casi 20 metros de alto, que aprovecha los característicos relieves empinados de Morelos para colocar los asientos de la parroquia, pero que a su vez propone un diálogo con el entorno desde la contundencia matemática y gracia geométrica de su cubierta. Estas superficies, que se repiten a lo largo de la obra de Candela, y recuerdan a una silla de montar, son construcciones matemáticas llamadas paraboloides hiperbólicos y permiten generar una estructura estética que sea resistente y además de una ligereza sutil, ya que solamente son necesarios cuatro centímetros de espesor para construir las láminas que la componen.

En Morelos, Candela también se encargó de crear la escultura “Las Alas” en Tequesquitengo, la estructura de acceso a El Polvorín, la escultura “Los Abanicos” —junto con distintas construcciones en Lomas de Cuernavaca—, el restaurante del Casino de la Selva, la fábrica de cartuchos deportivos cerca de Tepoztlán, y la tenería Temola en Cuautla.

Félix Candela falleció un día como hoy, 7 de diciembre, pero de 1997 en California, después de haber dejado su marca a lo largo de México en mercados, estaciones de metro, universidades e iglesias. En la Jornada Morelos queremos aprovechar esta conmemoración para celebrarlo y disfrutar nuevamente de su obra.

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