Consideraciones sobre Chat GPT

Antulio Sánchez*

De moda se ha puesto el término Inteligencia Artificial (IA). A pesar de que los inicios de esta tecnología se remontan a mediados del siglo pasado, ha sido sobre todo a partir del año pasado cuando ha alcanzado al gran público, lo que ha servido para que millones de usuarios a escala planetaria se acercaran a la IA, y eso ha sido posible por la popularización del Chat GPT (CGPT).

A pesar de que CGPT ha sido definida como IAG (inteligencia artificial general), en realidad es, como lo dice su propio nombre GPT (preentrenamiento generativo), una variante del modelo de aprendizaje profundo creado por la empresa OpenAI.

Es cierto que CGPT puede impresionar por su capacidad para responder a infinidad de preguntas sobre diversos tópicos, pero es algo lejano a la IAG, ya que no tiene la posibilidad de efectuar una tarea intelectual similar a la de un humano. Recordemos que una IAG no sólo podría razonar, planificar, resolver problemas, sino que incluso sabría lo que dice, como se supone que acontece con los humanos, por lo cual muchos especialistas consideran que será imposible que se pueda alcanzar en algún momento.

Aquí dejamos un texto que procede de las preguntas que le hemos efectuado a CGPT sobre los efectos que tendrá la IA en temas como democracia, política y sociedad civil, pero que advierten ya de sus alcances y potencialidades.

La inteligencia artificial se está convirtiendo en una herramienta cada vez más relevante en la política, ya que permite analizar grandes cantidades de datos y predecir resultados con mayor precisión. Por ejemplo, se ha utilizado para la segmentación del electorado, el análisis de discursos políticos, la identificación de noticias falsas y la toma de decisiones automatizada.

Sin embargo, como ocurre con cualquier herramienta, la inteligencia artificial también puede ser utilizada de manera inapropiada o incluso dañina. Por ejemplo, puede ser utilizada para manipular opiniones o para discriminar a ciertos grupos sociales. Además, la implementación de la inteligencia artificial en la política puede generar preocupaciones éticas y legales sobre el uso de datos personales y la privacidad.

En este sentido, se hace evidente la importancia de establecer un diálogo entre los expertos en inteligencia artificial y los responsables políticos para encontrar soluciones que permitan aprovechar los beneficios de esta herramienta sin comprometer los valores democráticos y éticos. Es necesario crear una colaboración que permita la implementación de la inteligencia artificial de manera transparente, responsable y justa en la política.

La IA es una tecnología que está transformando muchos aspectos de nuestra sociedad, incluyendo la democracia y la política. Por otro lado, la IA también plantea preocupaciones sobre cómo puede afectar a la democracia y la política. La IA puede ser utilizada para manipular la opinión pública, generar propaganda política y crear perfiles de votantes. Además, su uso en sistemas de votación electrónica podría aumentar la posibilidad de hackeos y manipulaciones en los resultados electorales. Sin embargo, también se ha argumentado que la IA puede ayudar a mejorar la transparencia y la rendición de cuentas en la política, al permitir una mayor capacidad de seguimiento y monitoreo de la actividad política.

La IA puede tener un impacto en la política al ayudar a los políticos y partidos a entender mejor a sus votantes y ciudadanos en general. Por ejemplo, las técnicas de IA pueden ser utilizadas para estudiar los hábitos de las personas y predecir sus comportamientos, lo que puede ayudar a los partidos a tomar decisiones y elaborar discursos que se adapten mejor a las necesidades de su audiencia.

Además, la IA también puede ser utilizada para mejorar la eficiencia y la transparencia en los procesos políticos, como la toma de decisiones y la gestión de datos. Por ejemplo, se pueden utilizar algoritmos para analizar grandes cantidades de datos y detectar patrones que podrían ser útiles para la toma de decisiones.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la aplicación de la IA en la política también plantea preocupaciones éticas y de privacidad, como la posibilidad de manipulación y la protección de datos personales. Por lo tanto, se debe tener precaución al implementar la IA en la política y se deben establecer medidas adecuadas para garantizar que se utilice de manera responsable y ética.

La IA tiene el potencial de transformar profundamente nuestras sociedades y, por lo tanto, la sociedad civil también puede verse afectada por su uso. Según un informe de las Naciones Unidas, se llama a la sociedad civil y a los gobiernos a adoptar políticas específicas para aprovechar los beneficios de la IA. Además, la inteligencia artificial se situará en un contexto social en el futuro y será fundamental que las IAs sean capaces de construir modelos correctos de nuestras viviendas y ciudades. Por otro lado, la UNESCO también reconoce que la inteligencia artificial transforma nuestras sociedades y desafía lo que significa ser humano, por lo que ha emitido una recomendación ética para guiar el uso de la inteligencia artificial. En resumen, la sociedad civil puede ser potenciada con la inteligencia artificial si se establecen políticas adecuadas y éticas para su uso, y si se tiene en cuenta su impacto en nuestra sociedad.

Hasta aquí la respuesta de CGPT.

* Periodista especializado en nuevas tecnologías.

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