La figura de Steve Jobs

 

Ningún amante de las nuevas tecnologías puede negar que Steve Jobs es una de las grandes figurar de la computación y la actual era de la información. Se le adore o se le cuestione o deteste, no puede soslayarse que es considerado como uno de los titanes de la computación y las nuevas tecnologías. A diferencia de Bill Gates, Steve Jobs ha sido visto por los amantes de los equipos Mac como un genio, él fue quien imprimió en el imaginario de los consumidores de esa marca de equipos que adquirir los productos de la empresa de la manzana era ser «cool».

Este frenesí por la marca y los productos de Apple, está relacionado con su mismo nombre que se asocia a mitos. El mismo Jobs le relató a Walter Isaacson en su autobiografía, Jobs: «Yo es­ta­ba si­guien­do una de mis dietas de fru­ta y aca­ba­ba de vol­ver del huer­to de man­za­nas. So­na­ba di­ver­ti­do, enérgi­co y na­da in­ti­mi­dan­te. «Ap­ple» li­ma­ba las as­pe­re­zas de la pa­la­bra «Com­pu­ter». Ade­más, con aquel nom­bre ade­lan­ta­ría­mos a Ata­ri en el listado te­le­fó­ni­co». El tiempo para decidir el nombre estaba encima, Jobs le di­jo a Woz­niak que si no se les ocu­rría uno me­jor la tarde del día si­guien­te, se que­da­rían con «Ap­ple», y así fue como nació la empresa Apple Computer, que en el fondo fue más estrategia comercial que profundidad mística.

El lanzamiento inicial fue la Apple I, a la cual le siguió la Apple II, un equipo ya completo con un teclado y con una elegante carcasa de plástico. A pesar de su apariencia hippie, de aborrecer la vestimenta de negocios, de usar chanclas o andar descalzo, Jobs era ducho para los negocios y logró obtener financiamiento para Apple. La historia de los primeros tiempos de Jobs y Apple está bien reflejada en la película Héroes de Silicon Valley de 1999, escrita y dirigida por Martyn Burke, donde relata los comienzos de las computadoras personales a través de la rivalidad entre Apple y Microsoft.

Después Jobs diseñaría el equipo Macintosh, sin embargo, no tuvo éxito. Fue despido de Apple en 1985 y fue uno de los momentos más complicados en su vida: fue forzado a dejar Apple derivado de un desacuerdo con la junta directiva y fue destituido de su cargo como jefe de la división Macintosh. Al abandonar Apple se dedicó a trabajar en proyectos como NeXT, creadora de poderosas estaciones de trabajo para el mercado educativo. En 1986 Jobs adquirió una participación mayoritaria en Pixar, una empresa de gráficos por computadora y una división de Lucasfilm Ltd., que era la compañía de producción del director de cine de Hollywood George Lucas. Jobs convirtió a Pixar en un importante estudio de animación que, entre otros hitos tuvo el haber producido, en 1995, el primer largometraje completamente animado por computadora, Toy Story. Pixar le dio a Jobs mucho dinero, se convirtió en multimillonario y en 2006 la vendió a la compañía Disney.

La Salida de Apple de Jobs no trajo ninguna mejora económica en la empresa, sus productos no seducían, por lo que en 1997 la junta directiva le pidió que regresara a hacerse cargo nuevamente de la empresa. De esa manera Jobs regresó a salvar a Apple, a partir de las ruinas que se encontró Jobs construyó un nuevo monopolio, que se aderezó con su perspectiva para aprovechar tecnologías existentes y mejorarlas y gracias a su excelente marketing basado en alta tecnología lo logró.

A partir de 2001 Jobs empezó un proceso de reinvención de Apple. Aparecieron productos como iTunes, un programa para reproducir música y convertirla al formato MP3; el iPod, un reproductor MP3 portátil, que rápidamente se convirtió en líder del mercado; después apareció su tienda de música para vender archivos de música en formato MP3. Después lanzó su tableta, un dispositivo móvil muy exitoso.

Pero el gran golpe se dio en 2007, cuando Jobs hizo de Apple un jugador de las telecomunicaciones al lanzar el iPhone, un smartphone con capacidad para reproducir MP3 y videos y acceder a internet. Con eso Apple no solo se convertiría en la empresa más poderosa de la nueva economía, sino que el iPhone hizo realidad la cuarta pantalla que se ha vuelto en el reflejo de un metamedio de comunicación, de la personalización informativa y la evidencia del ocaso de la computadora de escritorio.

Como hemos referido: la figura de Steve Jobs, no se puede disociar de la fascinación y la polémica. En lo referente a su trato con sus empleados, no solo era implacablemente exigente, sino que tenía un trato despiadado hacia sus empleados. Su obsesión por el perfeccionismo y su búsqueda incansable de la excelencia a menudo desembocaban en presiones y tensiones en el ámbito laboral, lo que no implicaba que muchos de los maltratados no dejaran de rendirle tributo como genio.

Otra cuestión en la que era, como muchos de los creadores de nuevas tecnologías, un controlador de la circulación de información, de velar por la secrecía y control de lo que se producía. En un entorno en donde el espionaje y pirateo está a la orden día, Jobs tenía una manía por mantener en secreto los detalles sobre los productos de Apple y se mostraba reacio a proporcionar información a la prensa. Esto creaba una atmósfera de misterio y a veces frustraba a los medios y a sus devotos consumidores.

Era un campeón para dar paso a relaciones complicadas, tenía una personalidad compleja y a menudo difícil. Sus relaciones personales, incluyendo su trato hacia su hija y colegas, fueron objeto de críticas. Estas cuestiones en cierta manera son bastante bien ilustradas en la película que hemos referido anteriormente, en donde se dibuja esta faceta, sus arrebatos de ira. Hay una anécdota de una sesión de fotos para el lanzamiento del iMac en 1998 que revela su mal carácter. Explotó cuando supo que uno de los fotógrafos había trabajado previamente en su empresa anterior, NeXT, prácticamente lo quería echar a patadas. Afortunadamente, otro fotógrafo logró calmar la situación.

El 5 de octubre de 2011 Steve Jobs fallecería con apenas 56 años en Palo Alto, California. La causa fue un cáncer de páncreas. Como dice Scott Galloway «la muerte salva al icono del juicio inevitable de la existencia cotidiana, incluida la vejez, y eleva a la persona al nivel de leyenda, lo que es perfecto para una marca […] es una de las pocas ventajas de la muerte de una figura pública: los vacuna contra las tonterías que destruyen su reputación y contra algo peor, el envejecimiento».

@tulios41