Chat GPT y la educación trastocada

Antulio Sánchez*

Lo inesperado o imprevisible es algo que nunca puede ser descartado en el campo de las nuevas tecnologías. El año pasado se despidió con una innovación tecnológica que de inmediato trastocó el escenario y concentró la atención en los medios de comunicación tradicionales y digitales. A pesar de que la inteligencia artificial (IA) no es algo nuevo, ya que está presente desde tiempo atrás en múltiples aparatos y aplicaciones que usamos a diario, resulta que la aparición del Chat GPT (CGPT-3) puso de inmediato a la IA en primer plano e incluso se puede decir que fue el descubrimiento de la existencia de la IA para muchos usuarios.

Su éxito se debe a la facilidad de acceso y uso pero, sobre todo, a su versatilidad ya que es capaz de producir texto, código, historias, componer canciones, ensayos, discursos, poemas, cuentos… La verdad es que CGPT hace todas esas cosas de manera sorprendente, lo que es resultado de que contó con aproximadamente 175 mil millones de parámetros para su entrenamiento, es el modelo más grande entrenado hasta la fecha en comparación con otros modelos lingüísticos. Según la misma OpenAI, creadora de dicha tecnología, CGPT en su versión 3 se adiestró con 45TB de datos de texto procedentes de múltiples fuentes hasta el año de 2021, que es la versión actual gratuita. Esto demuestra cómo el denominado machine learning puede dar paso a herramientas inteligentes para hacer tareas que en el pasado eran territorio exclusivo de los humanos, tal como es el caso de la generación de lenguaje natural.

Y esto promete mejoras sustanciales de actuación con la nueva versión, la GPT-4, que según OpenAI, es más confiable, creativa, y con posibilidad de manejar texto e imágenes, de aceptar instrucciones mucho más matizadas, amén de superar a cualquier otro modelo de lenguaje previo y la mayoría de los considerados modelos de última generación.

Son esas cosas que procesa bastante bien CGPT, las que han originado que la aparición de esta IA haya dado paso a posturas encontradas: por un lado están quienes declaran su fervor por esa tecnología, pero también están los que muestran un pavor desmedido por el despliegue de la misma. Dentro de los cuestionamientos a esta herramienta, se habla de sus implicaciones en el terreno educativo y en la academia e investigación, por su gran capacidad para generar textos que podrían pasar por creaciones humanas.

Así se achaca al Procesamiento del Lenguaje Natural, que ha dado vida a la tecnología de IA de CGPT, que da paso a algo que nos es tan cercano en estos tiempos en el país: el plagio. Ya diversas instituciones en el orbe se preocupan porque eso pueda extenderse y aplican medidas para contrarrestarlo (tinyurl.com/mtkkk2v7). En algunos casos se conmina a modificar las metodologías de enseñanza para que no sean rebasados los profesores por la IA (acortar.link/f9OTje). Hoy ya no solo preocupa que herramientas como CGPT hagan difícil detectar los plagios, sino que la comprensión sea desterrada del proceso educativo (bit.ly/3kp8Ha9).

Ya en el pasado hemos visto situaciones similares, como fue el caso de la idea de impedir que los infantes tuvieran acceso a las nuevas tecnologías e internet, sobre todo, porque se exponían a contenido pornográfico o ser presa de pedófilos. Por supuesto que poner atención en esas situaciones es necesario, pero una eficaz manera de hacerlo es que padres y maestros doten a los niños de información, de datos de calidad y que los mismos mentores y progenitores se eduquen en el uso de las nuevas tecnologías, como propone Enrique Dans (Viviendo en el futuro).

Es evidente que la misma tecnología saldrá a proponer soluciones a esta situación de detección de textos copiados o el copy paste, de hecho ya está la misma inteligencia artificial ofreciendo alternativas para poder detectar ese tipo de situaciones. Pero eso implica una especie de carrera armamentista porque las nuevas IAs serán más sofisticadas y actuarán de manera tal que la producción de sus textos borre las fronteras entre lo efectuado por un software y una persona.

La primera tarea para los académicos de cualquier nivel es conocer lo que es dicha tecnología. Debe entenderse en qué consisten esas herramientas basadas en modelos de lenguaje y conocer tanto sus beneficios como sus puntos débiles, además de lo que realmente suponen para un sector de actividad específico, como puede ser la enseñanza. Sería un equívoco tomar por válida cualquier respuesta de CGPT sin comprobar su validez, para lo que se requiere una competencia básica, un proceso de alfabetización digital.

Es pronto para saber si esta tecnología será algo disruptivo, le falta tiempo para demostrarlo. Cuestionarla o impedir su existencia no servirá absolutamente de nada para detener la ola imparable que ha generado. No deja de ser paradójico que por un lado se invoque y promocione que la IA está destinada a transformar múltiples prácticas y quehaceres cotidianos, pero al mismo tiempo cuando una herramienta como CGPT se populariza, se prohíba su uso por sus implicaciones nocivas en el campo educativo.

Pero como dice el mismo CGPT: «Es cierto que el mundo de la moda se reinventa constantemente y está en constante cambio, y esto también puede aplicarse al ámbito tecnológico. Las tendencias en la tecnología y en la inteligencia artificial están en constante evolución y podrían surgir modelos de lenguaje más avanzados y sofisticados en el futuro. En resumen, es posible que mi existencia como modelo de lenguaje sea efímera, pero es importante considerar la sostenibilidad y el impacto que tienen las tendencias efímeras en el medio ambiente y la sociedad. Además, la evolución constante de la tecnología podría dar lugar a nuevos modelos de lenguaje más avanzados en el futuro».

*Periodista especializado en nuevas tecnologías.