Juan Antonio Siller Camacho

En la parte suroeste del país se encuentra la imponente isla de Ometepe, conformando un alucinante paisaje primitivo con sus dos monumentales volcanes gemelos en medio del Lago de Nicaragua. Siguiendo la ruta volcánica, subiendo hacia el norte, entre la ciudad de Granada y Managua, se encuentra el volcán Masaya, uno de los más activos de Centroamérica. Este complejo volcánico cuenta con varios conos que mantienen fumarolas permanentes y en el fondo del cráter principal se percibe un lago de lava incandescente. Los prehispánicos tenían la creencia de que una bruja habitaba el volcán por lo que hacían rituales de sacrificios humanos para calmar su furia. Durante la Colonia, los españoles suponían que la bruja era el mismo diablo por lo que nombraron al volcán “La puerta del infierno”, y para aplacar el mal colocaron una gigantesca cruz, llamada “La Cruz de Bobadilla”. Por otro lado, existe un curioso fenómeno en este inhóspito lugar, ya que durante los últimos quinientos años se descubrió que en el cráter del volcán habitan unos periquitos que anidan en agujeros que ellos mismos excavan y al nacer sus crías deben pasar por “la prueba de fuego”: volar o caer al fondo del cráter de lava. 

La ciudad de León corresponde a un segundo asentamiento, ya que la ciudad original fundada en 1524, conocida ahora como León Viejo, fue destruida por actividad sísmica y cubierta parcialmente de lava por la actividad cinerítica del volcán Momotombo. Este suceso obligó a sus pobladores a emigrar y fundar la actual ciudad virreinal hacia 1610. Las edificaciones religiosas son de gran valor, destaca su catedral blanca de diseño barroco centroamericano, de planta de cinco naves con dos colaterales y cubiertas con bóvedas y linternillas que sirven de contrafuertes en cada una de ellas. Las torres son de cuerpos bajos y amplias de muros, desde la parte superior se puede observar en su eje oriente-poniente que guarda un alineamiento con un cono volcánico hacia la salida del sol, correspondiente al Momotombo, causante de la destrucción de la ciudad anterior. 

De León es originario el poeta centroamericano Rubén Darío, quien es considerado el máximo representante del Modernismo literario en lengua española. Su poemario “Azul” es el punto de partida del Modernismo, movimiento que recupera rasgos y momentos de la historia latinoamericana, cuestiona las actitudes sociales y se caracteriza por ensalzar los sentimientos y el entorno. El poeta fue embajador de Nicaragua en España y fue un gran viajero que recorrió Centroamérica, Sudamérica y Europa. Su casa de la infancia, ubicada en la calle con su mismo nombre, actualmente es un museo que se puede visitar y su cripta se encuentra en la Catedral de León y es custodiada por un desafiante y majestuoso león de mármol. La UNESCO ha declarado como patrimonio de la humanidad las ruinas de León Viejo en el año 2000, y a la Catedral de León en 2011.

En Sutiaba, un barrio a las afueras de la ciudad, sus pobladores festejan la Semana Santa con tapetes de colores en la calle principal. Cada familia realiza su tapete que corresponde al tramo de su calle y desde sus pórticos observan alegres a los visitantes que acuden en multitud para ver los diseños creados con aserrín de colores, y otros, un tanto más creativos, con coloridos granos y mazorcas de maíz. Y con esta ofrenda multicolor nuestro Galeón se despidió de Nicaragua para seguir su ruta por Centroamérica…

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